gobernanza digital

La encarnación de la gobernanza de la IA: ¿Cómo los avatares digitales gubernamentales están remodelando la aceptación del público de los servicios públicos digitales?

Desde la teoría de confirmación de expectativas hasta el modelo de aceptación tecnológica, este artículo analiza en profundidad cómo la aplicación de la IA generativa en la gobernanza gubernamental —el digital humano del gobierno— influye en la disposición del público a aceptarla. Explora cómo la inteligencia percibida, la calidad de la información y la confianza impulsan la adopción de los servicios públicos digitales, proporcionando información sistemática para construir una gobernanza urbana digital más humana y eficiente.

En la gran narrativa de la transformación digital, la inteligencia artificial generativa se está infiltrando en el sector de los servicios públicos a una velocidad sin precedentes, y los humanos digitales gubernamentales (Government Digital Humans) son la manifestación encarnada de esta fusión. Esto no es solo una mejora de herramientas tecnológicas, sino un cambio profundo en el paradigma de gobernanza urbana, de "programas fijos" a "entidades interactivas inteligentes". Desde el humano digital fiscal de Guangzhou, "Yue Yue", introducido en China, hasta otras máquinas de servicio inteligentes en otras ciudades, estos humanos digitales utilizan IA generativa, computación en la nube y big data para ofrecer servicios administrativos, respuestas inteligentes y gestión de negocios personalizados y disponibles las 24 horas, en forma de imágenes virtuales o robots inteligentes. Su valor central radica en romper la rigidez de los sistemas tradicionales fijos, transformando los complejos procesos gubernamentales en experiencias de diálogo intuitivas y convenientes a través de interacciones antropomórficas.

Sin embargo, el salto en la capacidad tecnológica no se traduce automáticamente en una voluntad de adopción por parte del público. Como señalan los estudios académicos, la clave del éxito al integrar la IA generativa en los servicios públicos ya no reside únicamente en la sofisticación de la tecnología en sí, sino en las expectativas psicológicas y la construcción de confianza del público hacia este "agente digital". Esta investigación busca vincular profundamente la Teoría de Confirmación de Expectativas (Expectation Confirmation Theory, ECT) con el Modelo de Aceptación de Tecnología (Technology Acceptance Model, TAM), con el objetivo de ir más allá de la eficiencia tradicional del "lado de la oferta" y comprender la lógica de aceptación del "lado de la demanda".

Descubrimos que la voluntad del público de aceptar los humanos digitales gubernamentales no está impulsada por un único factor. Está influenciada por una serie de variables mediadoras complejas. En primer lugar, la "confirmación de expectativas" —es decir, la expectativa del usuario sobre la calidad del servicio y la experiencia de interacción que puede ofrecer ese humano digital— es el punto de partida del proceso de aceptación. En segundo lugar, esta expectativa se media a través de una serie de dimensiones perceptuales. La "inteligencia percibida" (Perceived Intelligence), la "calidad de la información percibida" (Perceived Information Quality) y el "grado de antropomorfización percibido" (Perceived Anthropomorphism) son clave para moldear la imagen y la fiabilidad funcional del humano digital. Cuando un humano digital es percibido como lo suficientemente inteligente, proporciona información precisa y muestra suficiente "humanidad" en la interacción, su "atractivo" y "utilidad percibida" (Perceived Usefulness) aumentan significativamente.

El motor más profundo reside en la "confianza en la IA".<SEGMENT id="1">El motor más profundo reside en la 'confianza en la IA'. En la era impulsada por datos y algoritmos, la confianza del público en la IA es la última línea de defensa que determina si están dispuestos a entregar asuntos sensibles a un avatar digital. La construcción de la confianza a menudo se basa en la transparencia, la fiabilidad y una definición clara de la seguridad de la privacidad. Por lo tanto, para los departamentos de gobernanza urbana, optimizar los servicios de los avatares digitales no debe limitarse a mejorar los parámetros de su modelo de IA, sino centrarse en aumentar su 'utilidad percibida' y 'confiabilidad'. Esto exige que los responsables gubernamentales cambien su enfoque del nivel de implementación técnica a un diseño sistémico de la 'experiencia digital', asegurando que cada interacción humano-máquina encuentre el punto de equilibrio óptimo entre eficiencia, precisión y sensación de confianza.</SEGMENT> <SEGMENT id="2">Este cambio de paradigma de investigación marca una mejora en nuestra comprensión de la infraestructura urbana futura. Las ciudades futuras ya no serán solo acumulaciones de hormigón y acero, sino una red de servicios impulsada por IA y dotada de inteligencia encarnada. El sistema urbano debe aprender a diseñar 'espacios públicos digitales', para que la tecnología no sea solo un motor de optimización en segundo plano, sino un socio de servicio confiable, sensible y orientado a los ciudadanos. Esto requiere que, al promover la construcción del 'sistema operativo de la ciudad', se coloque las 'expectativas de los usuarios' y la 'ética tecnológica' en un nivel estratégico igualmente importante, asegurando que el progreso tecnológico sirva finalmente para mejorar el bienestar y la soberanía digital de los ciudadanos.</SEGMENT>

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  1. https://www.nature.com/articles/s41598-026-57621-z